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Volver a empezar

lunes, 14 de enero de 2008

Falta poco para el comienzo del torneo del interior. Otra vez se renuevan las esperanzas de ver al león buscar el lugar que se merece en el fútbol nacional. En enero del año 2007 nada hacía pensar que se podría llegar a estas instancias al cabo de un año.
A comienzos del pasado año, nuestro estadio estaba desolado, diríamos resignado a quedar afuera de las competencias importantes. A la falta de expectativas deportivas se añadió la escasez de conducción dirigencial.
Sin embargo, y como era de esperar, casi instintivamente los hinchas, los que realmente quieren al club, comenzaron a ponerle el hombro a la situación. Fueron los hinchas, que siempre alientan, los que se transformaron en guardianes de este sentimiento celeste y blanco y de su historia. Entonces, un grupo de jugadores y cuerpo técnico, se vieron respaldados por otro grupo de personas que desde el anonimato apostó al resurgir del león. Estos jugadores tuvieron que cargar con el peso de la historia de esta camiseta pero también con la falta de recursos para trabajar. Sin embargo, aquellos dirigentes e hinchas que sienten al club como parte de sus vidas, se las ingeniaron para brindarles lo que a ellos les faltaba.
Y comenzó la odisea. Por allí andaba un loco transmitiendo por radio partidos que a “nadie importa”, pero que se escuchaban en toda casa donde había un hincha del gaucho; y la pregunta: que sabés del club? empezó a hacerse frecuente. Se luchó contra vientos, mareas, árbitros, ligas, suspensiones y “entregadas” policiales, pero se logró el objetivo, clasificar y buscar la chance de ascender. A todos y cada uno de los que sufrió y se alegró en este proceso les damos las gracias.
Hay un dato que no es menor, este club, nuestro club, juntó 7.000 personas en un partido de liga. Si, en un partido de liga, y fuera de nuestro estadio. Gracias al esfuerzo de unos pocos que nunca perdieron la fe, esta pasión bandeña resurgió de las cenizas.
Ahora comienza una nueva etapa, atrás deben quedar las diferencias. Nuestro club está vivo hoy más que nunca, porque está aprendiendo a sobrevivir sin alguien que “ponga la guita” o que alguna “compañía” digite su destino. A los golpes se formarán los nuevos dirigentes. A los tumbos se buscarán soluciones, pero en la cancha, allí donde los sueños nacen, resurgen o se extinguen siempre estará presente esa garra de león, empujada por una hinchada fiel y guerrera.
Llegó el momento de sumarse a esta ilusión, opinar, aportar, trabajar. Todo en busca del crecimiento del club.
Hay un destino al que no se puede escapar. Sin querer, nuestro querido león pareció gambetear su grandeza y ocultarse tras los fracasos de los últimos años. Pero nacimos para ser grandes y a ese destino vamos a llegar. Toda una ciudad así lo presiente y con el esfuerzo de todos así será.
Por nuestro honor, por nuestra historia, por nuestros logros, y por nuestra hinchada; hoy como otras tantas veces nos sentimos orgullosos de ser del León y de poder volver a empezar…