Las callecitas de la Banda tienen ese no se qué…viste? Pasean por ellas todo tipo de especimenes, estudiantes, obreros, empleados, feriantes, planes trabajar, comerciantes; como en otros tantos lugares del país. Sin embargo, las calles de la República de la Banda guardan un cierto aire de rebeldía. Cuentan entre sus historias vividas, horas de confusión como fueron los saqueos del 2001, historias de luchas de obreros de ingenio y de empleados municipales y de desocupados con la obligación de llevar pan a sus mesas. Más de una persona (que No Vivió en la Banda) dijo con algo de soberbia en su voz, que cuando se cruza el puente hacia el este la “cosa cambia”. Como si se estuviera entrando al mundo de lo desconocido y peligroso. Otra persona (que Si Vivió en la Banda) le contestó: no se ama lo que no se conoce.
Y si las calles guardan rebeldía es porque la caminan rebeldes. Seres que se rebelan a un mundo globalizado y que buscan su propia identidad. Esa identidad que pueden llevar a cualquier parte del mundo y los hace sentirse simplemente bandeños, con virtudes y defectos, pero con un sentimiento de pertenencia a la ciudad, que lo distinga del resto.
Y…que quieren que les diga muchachos, todos sabemos que el distintivo de esa rebeldía bandeña fué, es y será el León. Este club casi centenario bien resume esa identidad buscada, encontrada y algunas veces rechazada del ser de “la banda”.
El Atlético Concepción fue rebelde casi desde su fundación. Cuando se cansó de ganar en la vieja liga cultural, se rebeló y cruzó el charco de agua que separa a los de la “ciudá” y a los “gauchos”. Tuvo que jugar (y ganar) en la “B” para poder tener el “derecho de jugar” en la capital, y cuando menos se lo esperaban estaba levantando trofeos en las narices de los “Pitucos” de la liga capitalina.
Con el transcurso de los años y hazañas nacionales concretadas por muchachos como los que hoy le están poniendo el pecho a la pobreza económica e institucional, el club fue ganándose el mote de equipo difícil de ganar porque, cuando juega mal, pone más garra todavía. Esa garra que se deja sentir cuando le preguntan a un hincha de que club simpatiza y este le contesta: de “Los Leones!” y le vuelven a preguntar (esperando escuchar otra respuesta): de quien más? Y él responde: de los leones!.
Argumentos tiene para esa respuesta este hincha y dice: Como no ser del león! Si nací en la Banda, me críe escuchando las jornadas de gloria contadas por mis mayores, con mis amigos del barrio me abracé en cada gol gritado en la tribuna y también contuve la bronca por cada fracaso, me sentí local en la cancha donde fui. No me hizo falta prensa para agrandar mi sentimiento, solo fui al estadio y miré a mis vecinos de ciudad alentar a once jugadores vestidos de celeste y blanco, que se transformaban en once leones defendiendo los colores de lo que para algunos puede ser un absurdo, pero que para mí y para otros, esos que caminan las calles de la Banda, es el resumen de la identidad de este pueblo y su club, la rebeldía.
Y si las calles guardan rebeldía es porque la caminan rebeldes. Seres que se rebelan a un mundo globalizado y que buscan su propia identidad. Esa identidad que pueden llevar a cualquier parte del mundo y los hace sentirse simplemente bandeños, con virtudes y defectos, pero con un sentimiento de pertenencia a la ciudad, que lo distinga del resto.
Y…que quieren que les diga muchachos, todos sabemos que el distintivo de esa rebeldía bandeña fué, es y será el León. Este club casi centenario bien resume esa identidad buscada, encontrada y algunas veces rechazada del ser de “la banda”.
El Atlético Concepción fue rebelde casi desde su fundación. Cuando se cansó de ganar en la vieja liga cultural, se rebeló y cruzó el charco de agua que separa a los de la “ciudá” y a los “gauchos”. Tuvo que jugar (y ganar) en la “B” para poder tener el “derecho de jugar” en la capital, y cuando menos se lo esperaban estaba levantando trofeos en las narices de los “Pitucos” de la liga capitalina.
Con el transcurso de los años y hazañas nacionales concretadas por muchachos como los que hoy le están poniendo el pecho a la pobreza económica e institucional, el club fue ganándose el mote de equipo difícil de ganar porque, cuando juega mal, pone más garra todavía. Esa garra que se deja sentir cuando le preguntan a un hincha de que club simpatiza y este le contesta: de “Los Leones!” y le vuelven a preguntar (esperando escuchar otra respuesta): de quien más? Y él responde: de los leones!.
Argumentos tiene para esa respuesta este hincha y dice: Como no ser del león! Si nací en la Banda, me críe escuchando las jornadas de gloria contadas por mis mayores, con mis amigos del barrio me abracé en cada gol gritado en la tribuna y también contuve la bronca por cada fracaso, me sentí local en la cancha donde fui. No me hizo falta prensa para agrandar mi sentimiento, solo fui al estadio y miré a mis vecinos de ciudad alentar a once jugadores vestidos de celeste y blanco, que se transformaban en once leones defendiendo los colores de lo que para algunos puede ser un absurdo, pero que para mí y para otros, esos que caminan las calles de la Banda, es el resumen de la identidad de este pueblo y su club, la rebeldía.
Ferarias
8 Comentarios:
che la verda q la columna se paso de wena...
tengo q felicitar al hermano de pedro x la columna xq la vrda q es d lo mejor...
y weya estamos otra vez en la final... y vamos x el ascenso!!! VAMOPS LEONES!!!
el comentario de recien es de yop...
..::P@k0::..
muy buena columna viejita. y tenés razón prensa no tenemos, pero si huevos terribles!!! juan cruz
che los felicito por la columna
muy bueno el comentario pero me gustaria que publiquen mas fotos viejas
aguante el leon
leon puto y comilon jajajaja vamos tricolor carajooooooooooo
los unicos "gauchos"
es la de bella vista
que se la vanka en todos lados
y nadie viene....
a nuestra kncha....
leones puto........
aguante los gauchos de bella vista -tucuman
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